lunes, 1 de julio de 2013

LO QUE ME QUEDA DE VIDA ..

                                                                              
                                                                                  
                                            http://www.youtube.com/watch?v=pv5jDviK6Ns   
                                                                            


LO QUE ME QUEDA DE VIDA...
Pertenezco a la generación que tenía un solo mandato: debíamos ser y así lo intentamos,
 las mejores hijas, las mejores esposas, las mejores madres, las mejores profesionales, etc.,

Y ahora que ya hice todas esas cosas lo mejor que pude, a veces me gusta estar, 
salir, viajar sola, a mi ritmo. A veces necesito mucho a mi familia. 
Y a veces prefiero... no hacer nada...

Ya demostré, acabadamente, quien soy como persona

Lo que me queda de vida, intento que sea mío disfrutándolo
 con lo que me venga en ganas: 
viajando, comprando, tomando café con alguien, haciendo lo que me plazca,
 así sea estar sin hacer nada.

Me he dado cuenta que por más que los demás nos amen mucho
 y seamos importantes para ellos, todos seguirán viviendo cuando no estemos.
Por eso ya es tiempo de NUESTRO tiempo,
 y de dejar de rendir examen en tantos roles con que la vida nos puso a prueba.

No pienso dar más examen de nada, eso incluye a mi familia también.

Nosotras ya estudiamos, criamos hijos, trabajamos, cuidamos padres, 
estuvimos presentes cada vez que alguien nos necesitó..
.¿acaso después nos van a hacer un monumento donde diga:

"a una luchadora, un ser ejemplar y virtuoso"?

Seguro que no. 
 Y si de casualidad lo hicieran... ¡¡¡estaremos bajo tierra!!!.
Somos una generación que rompió estereotipos,
 allanamos el camino a los que vinieron después

Por librar tantas batallas en soledad hemos sufrido tanto cada una de nosotras.

 Por distintas razones.

Por eso ya es hora de que empecemos a relajarnos y a divertirnos más.

¡No saben lo bien que se siente!

Muchas veces me planteo, qué rápido pasó la vida, distraída como estaba,
 haciendo mil cosas.
También me pregunto ¿cuánto nos queda de vida, amigas?

 No lo sabemos, por suerte nadie lo sabe,
 sólo nuestro divino Hacedor conoce nuestro destino.

¿Algo cambiará en quienes nos quieren, cuando nos vayamos?

 No, la vida seguirá igual en nuestra ausencia y hasta tal vez dirán:

 "la vieja estaba un poco loca el último tiempo".

 Pero nosotras felices igual ... porque ya no escucharemos...

Mis queridas amigas, cuídense, no se repriman,  
aprendan a decir NO cuando quieran decir NO
Si es necesario y siempre para bien de nuestra salud mental,
 aprendan a mandar lejos a la gente que no sirve para nada 
(eso sí, con elegancia es mejor).

Ya es hora de discernir a quien le hace bien mi amistad, 
mi cariño, mi compañía y quien me busca sólo para llenar su aburrimiento,
 descargar su neurosis o hacerle un servicio...
La vida está llena de gente egoísta 
que solo se satisface a si misma usando a los demás de distintas maneras
 y para diferentes propósitos.
Huyamos de esos vampiros que nos roban la energía para seguir subsistiendo 
 y juntémonos, cada vez que podamos, con aquellos que nos hacen reír.

Practiquemos nuestra merecida libertad,
 ya sea quedándonos en la cama todo un día,

 viendo por TV lo que se nos ocurra, leyendo poesía,

biografías interesantes o simples revistas de chismes.

Qué placer caminar sin apuro ni rumbo fijo,

y detenernos en cualquier lugar que nos llame la atención

Por favor, visitemos más seguido a las amigas positivas,
 vayamos a lugares nuevos, escuchemos más música,
 vamos hacer manualidades yoga, meditación, canto, salsa, idiomas, jardinería....
lo que más nos guste!!. 
Todo sirve y es válido para hacernos sentir bien. 
                                                                             
Extraído de la red
                                                                                 
                                                                            




Ernest Hemingway sobre los temores en la vida y cómo enfrentarlos.

                                                                                

TEMORES
Temía estar solo, hasta que aprendí a quererme a mí mismo.

Temía fracasar, hasta que me di cuenta que únicamente fracaso cuando no lo intento.

Temía lo que la gente opinara de mí, hasta que me di cuenta que de todos modos opinan.

Temía me rechazaran, hasta que entendí que debía tener fe en mi mismo.

Temía al dolor, hasta que aprendí que éste es necesario para crecer.

Temía a la verdad, hasta que descubrí la fealdad de las mentiras.

Temía a la muerte, hasta que aprendí que no es el final, sino más bien el comienzo.

Temía al odio, hasta que me di cuenta que no es otra cosa más que ignorancia.

Temía al ridículo, hasta que aprendí a reírme de mí mismo.

Temía hacerme viejo, hasta que comprendí que ganaba sabiduría día a día.

Temía al pasado, hasta que comprendí que es sólo mi proyección mental y ya no puede herirme más.

Temía a la oscuridad, hasta que vi la belleza de la luz de una estrella.

Temía al cambio, hasta que vi que aún la mariposa más hermosa necesitaba

 pasar por una metamorfosis antes de volar.

Hagamos que nuestras vidas cada día tengan mas vida 

y si nos sentimos desfallecer no olvidemos que al final siempre hay algo más.
Hay que vivir ligero porque el tiempo de morir está fijado.

Ernest Hemingway

                                                                           
 

Ernest Hemingway
Ya se había iniciado en el periodismo cuando se alistó como voluntario en la Primera Guerra Mundial, como conductor de ambulancias, hasta que fue herido de gravedad. 
De vuelta a Estados Unidos retomó el periodismo hasta que se trasladó a París, donde alternó con las vanguardias y conoció a E. Pound, Pablo Picasso, J. Joyce y G. Stein, entre otros.
 Participó en la Guerra Civil Española y en la Segunda Guerra Mundial como corresponsal, experiencias que luego incorporaría a sus relatos y novelas.
Él mismo declaró que su labor como periodista lo había influido incluso estéticamente,
 pues lo obligó a escribir frases directas, cortas y duras, excluyendo todo lo que no fuera significativo.
 Su propio periodismo, por otra parte, también influyó en el reportaje y las crónicas de los corresponsales futuros.
Entre sus primeros libros se encuentran Tres relatos y diez poemas (1923),
 En nuestro tiempo (1924) y Hombres sin mujeres (1927), que incluye el antológico cuento
 "Los asesinos". Ya en este cuento es visible el estilo de narrar que lo haría famoso y maestro
 de varias generaciones.
 El relato se sustenta en diálogos cortos que van creando un suspense invisible,
 como si lo que sucediera estuviera oculto o velado por la realidad.
 El autor explicaba su técnica con el modelo del témpano de hielo, que oculta la mayor parte de su materia bajo el agua, dejando visible sólo una pequeña parte a la luz del día.
Otros cuentos de parecida factura también son antológicos, como "Un lugar limpio y bien iluminado", "La breve vida feliz de Francis Macomber", "Las nieves del Kilimanjaro",
 "Colinas como elefantes blancos", "Un gato bajo la lluvia" y muchos más.
 En algunas de sus ólico sobre el que gira el relato, como una metáfora que se desarrolla en el plano de la realidad.
La mayor parte de su obra plantea a un héroe enfrentado a la muerte y que cumple una suerte de código de honor; de ahí que sean matones, toreros, boxeadores, soldados, cazadores y otros seres sometidos a presión. 
Tal vez su obra debe ser comprendida como una especie de romanticismo moderno, que aúna el sentido del honor, la acción, el amor, el escepticismo y la nostalgia como sus vectores principales. Sus relatos inauguran un nuevo tipo de "realismo" que, aunque tiene sus raíces en el cuento norteamericano del siglo XIX, lo transforma hacia una cotidianidad dura y a la vez poética, que influiría en grandes narradores posteriores como R. Carver.
Uno de los personajes de Hemingway expresa:
 "El hombre puede ser destruido, pero no derrotado".
 Y uno de sus críticos corrobora:
 "Es un código que relaciona al hombre con la muerte, que le enseña cómo morir, ya que la vida es una tragedia.
 Pero sus héroes no aman mórbidamente la muerte, sino que constituyen una exaltación solitaria de la vida, y a veces sus muertes constituyen la salvaguarda de otras vidas".
 A este tipo de héroe suele contraponer Hemingway una especie de antihéroe, como su conocido personaje Nick Adams, basado en su propia juventud, y que hilvana buena parte de los relatos como una línea casi novelesca.
Sus novelas tal vez sean más populares aunque menos perfectas estilísticamente que los cuentos. Sin embargo, Fiesta (1926) puede ser considerada una excepción; 
en ella se cuenta la historia de un grupo de norteamericanos y británicos, integrantes de la llamada "generación perdida", que vagan sin rumbo fijo por España y Francia. En 1929 publicó Adiós a las armas, historia sentimental y bélica que se desarrolla en Italia durante la guerra.
 En Tener y no tener (1937), condena las injusticias económicas y sociales.
 En 1940 publicó Por quién doblan las campanas, basada en la Guerra Civil española
. Esta obra fue un éxito de ventas y se llevó a la pantalla.
En 1952 dio a conocer El viejo y el mar, que tiene como protagonista a un modesto pescador de
 La Habana, donde vivió y escribió durante muchos años enfrentado a la naturaleza.
 Algunos críticos han visto en este texto la culminación de su obra, porque en él confluyen el humanismo y la economía artística; otros, sin embargo, opinan que éste no es el mejor Hemingway, por una cierta pretensión didáctica.
 Hacia el final de una vida aventurera, cansado y enfermo, se suicidó como lo haría alguno de sus personajes, disparándose con una escopeta de caza.
 Para muchos, es uno de los escasos autores míticos de la literatura contemporánea.

                                             Extraído de la red                              
Su familia.