jueves, 24 de enero de 2013

"EL NOBEL" MARIO CAPECCHI .

                      

Mario Capecchi
es genetista molecular.Es ítalo estadounidense. Ganó el Premio Nobel
 de Medicina en 2007 junto a sus colegas
Oliver Smithies y Martin Evans.
Fueron premiados por sus trabajos pioneros
en el campo de la manipulación genética
de animales con la intención de 'imitar'
modelos de enfermedades humanas
 como el cáncer o la fibrosis quística.
Tengo 71 años: cuanto más estudio, menos sé y más me divierto.
Nací en Verona.
“La mía es una larga historia.
Todo comienza durante la Gran Guerra”.
“Mi primer recuerdo es cuando vivíamos en los Alpes tiroleses
y la Gestapo vino a buscar a mi madre.”
“Yo tenía tres años y medio.”
“Mi madre, Lucy Ramberg, se enamoró de un aviador italiano:
mi padre, Mario Capecchi.
“Pero luego tuvo que criarme sola”.
Mamá era una poetisa, una intelectual antinazi
y presentía que iban a ir por ella.
 Por eso vendió todo lo que tenía y les dio el dinero a unos granjeros del Tirol para que cuidaran de mí por si algún día a ella le pasaba alguna cosa.”
Mamá acabó en un campo de concentración
“Los granjeros me cuidaron unos meses, pero un día el dinero de mamá... desapareció. “
“No sé... Algo pasó y..., bueno, yo acabé en la calle...”
¡Dios mío! ¡Si sólo tenía cuatro años!
Sí, cuatro y medio, y después estuve
hasta los nueve años  sobreviviendo en las calles
con una pandilla de chiquillos.
Éramos un grupo de críos
y robábamos en pandilla
para poder comer por toda la Italia de posguerra.
"Recuerdo que siempre tenía hambre.
Al final me internaron en un hospital  en el sur de Verona
donde luché contra la fiebre tifoidea que me provocó la malnutrición,
desnudo en una cama, durante un año".
En 1945 su madre fue finalmente liberada de Dachau
y luego de 18 meses de búsqueda,
finalmente lo encontró.
Lucy fue liberada  el día en que Mario cumplió nueve años
“Le costó dos años encontrarme
en aquella pandilla de delincuentes:
habíamos salido del Tirol y acabamos en Calabria.
“Y mamá decidió que nos fuéramos a América,
porque ella tenía allí un hermano.”
“Fuimos a Filadelfia.
 No aprendí a leer hasta los 13 años,
pero entonces ya sabía todo sobre la vida: me las había ingeniado
para sobrevivir.
Y luego seguí estudiando…progresando…
“¡La ciencia de la calle!
Siempre he pensado que lo que aprendí entonces con aquellos ladronzuelos,
 me sirvió después como investigador: una cierta intuición del porvenir...”
En la calle aprendí a confiar en mí.
Yo estaba solo.
Creo que mi trabajo de hoy
como científico está vinculado a esa etapa.
Mi mente era mi entretenimiento.
Todo el tiempo desarrollaba planes
que luego tenía que cumplir…
Yo les enseño a mis alumnos
a ser pacientes.
Les digo que en vez de pasar tanto tiempo
pensando en algo, es mucho mejor, Ir y hacerlo.
No hay que darle tanta vuelta.
Hay que empezar por algo.
Pero para eso hay que tener un plan.
Una idea de hacia dónde uno quiere ir.
Y desearlo mucho.
“Ahora hay como una sensación de que la gratificación
tiene que ser inmediata.
La gratificación  es algo que lleva mucho tiempo,
esfuerzo, dedicación  y paciencia.”
“Y por eso, es gratificante cuando llega.”
Capecchi siempre sonríe.
Dejó atrás una infancia dura.
Todo lo que le fue adverso le sirvió para crecer.
                                                                     
                                           http://www.youtube.com/watch?v=gzwmwhgzFx8   

  Gracias Antonio Bonilla Lopez por compartir esta interesante historía de VIDA.
Un abrazo.   
Les dejo el link de donde confirme la historia.  
     
http://www.creceroperecer.com/2008/11/24/

 
                                                                 
                                                                                                                                   













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